martes, 17 de mayo de 2016

Carabanchel, Prisión Provincial de

Dado el estado en que se encontraba la antigua Modelo (y el hacinamiento de los presos políticos en Porlier) el Estado decidió la construcción de una nueva cárcel, para lo cual compró unos terrenos en Carabanchel. El 20 de abril de 1940 comenzaban las obras, interviniendo en ellas unos 1.000 penados, procedentes en su mayoría de la cárcel de Santa Rita. [1] A cambio de 10 horas de trabajo recibían tres pesetas de jornal y una reducción de la pena de un día. Fue inaugurada el 22 de junio de 1944 por Eduardo Aunós, ministro de Justicia, con capacidad para 2.000 internos. La cárcel tenía cuatro galerías y no siete (la tercera, la quinta, la sexta y la séptima). Poco tiempo después empezaron a llegar los primeros presos, procedentes de las cárceles de Porlier, Torrijos y Santa Rita. [2] Tenía su entrada por la Avenida de los Poblados.
Según señala el historiador Carlos Fernández: “De los tres patios que Carabanchel tenía habilitados, el de la izquierda era donde salían los aislados en el período de entrada, de unos diez días, pudiendo hacerlo sólo una o dos horas al día. Las celdas eran compartidas tanto por presos políticos como comunes, entre estos abundaban desde atracadores, falsificadores, carteristas, homosexuales hasta los llamados vagos de quincena siendo el número de esos presos unos 1.200 en el verano del 45. El patio central era el más grande y donde mayor tiempo permanecían, ya que estaban desde la mañana después del recuento y de la diana, hasta cuando se retiraban por la noche. El tercer patio era el de los comunes, se dividía a su vez en dos galerías de planta baja donde se albergaron los talleres-reformatorios, una vez la cárcel se terminó de construir. En ese patio de la derecha llamado de preventivos, estaban los presos que estaban todavía sin juzgar y los llamados de quincena –presos que sólo pasaban ese tiempo en las dependencias penitenciarias-. En las dos galerías de la planta baja no había agua y sólo contaban con cuatro retretes, pudiendo suponer las pésimas condiciones de habitabilidad e higiénicas que contaban los presos”.[3]
Entre otros, estuvieron en esta cárcel, poco antes de ser fusilados en Campamento y enterrados en el cementerio Sur de Carabanchel, más de cuarenta guerrilleros antifranquistas (Cristino García, Manuel Castro, José Vitini, Pedro Sanz “Paco el Catalán”, Ángel Blázquez, etc.),[4] militantes del PCE como Julián Grimau y Simón Sánchez Montero, los sindicalistas de CCOO condenados en el Proceso 1001 (Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, etc.), anarquistas como Salvador Rueda o los miembros del FRAP fusilados por el franquismo en Hoyos de Manzanares: José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y José Humberto Baena Alonso.
Dejó de utilizarse en 1999, permaneciendo desde aquella fecha abandonada. El 16 de junio de 2008 el Ministerio del Interior y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un acuerdo por el cual en la superficie de la cárcel se construirán 650 pisos, un hospital, zonas verdes y oficinas del Estado. El 30% de los pisos serán de protección pública, y del restante el 90% de la venta se la embolsará e Estado y el 10% restante el consistorio. Asociaciones vecinales, organizaciones de defensa de la memoria histórica de la lucha antifranquista y personas de diversos ámbitos sociales y culturales formaron una Plataforma para la creación de un Centro para la Paz y la Memoria en la antigua Cárcel de Carabanchel. A pesar de las protestas, en octubre de 2008 se inició el derribo de todo el complejo.



[1] MONTOLIÚ, Pedro: Madrid..., 2005, p. 197
[2] MONTOLIÚ, Pedro: Madrid..., 2005, p. 197
[3] FERNÁNDEZ, Carlos: Madrid..., 2002, pp. 53-54
[4] AHPCE, Equipo de pasos, Informes de camaradas, Sigs. 657-658

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