ILUSTRANDO LOS CINES DE TETUÁN
Antonio Ortiz
MONTIJA
Inaugurado
en 1934, con entrada por la calle Topete, 4. Obra del arquitecto José Relaño
Lapuebla. En 1935 se amplió con un local anexo, abriendo una salida por la
calle Bravo Murillo, 121. Según señalaba la correspondiente Memoria:
“Con esta reforma que se piensa
introducir queda este cine en unas condiciones muy superiores a las actuales de
higiene y seguridad, ya que la entrada que se proyecta por la indicada calle es
una galería de 4,00 metros de anchura, galería que serviría al mismo tiempo
para exponer en sus paredes estrenos sucesivos.”
Propiedad de Amadeo Gómez Ezquerra, usaba proyectores Ossa
y contaba con 800 localidades. Conocido como el Palacio de las pipas, en su primera época la empresa obsequiaba con
un bocadillo de jamón a los espectadores, dejándoles ver por 25 cts. hasta 4
películas.
Durante la guerra del 36-39 el
edificio fue ocupado, destinándose a la evacuación de la población. Tal fue el
caso de María Pardiñas Ramos “Maruxia”, evacuada a la URSS
junto a su hermano Mariano. Educada en la casa de niños de Moscú, participó
como enfermera en la defensa de Leningrado. Muerta tratando de salvar a un
soldado herido, fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja.
En mayo de 1939 continuaban las
obras, según escrito de Amadeo Gómez en el que solicitaba comprobante de haber
pagado la licencia de obras:
“Durante la
dominación roja, y bien sea debido a los numerosos Registros efectuados en mi
domicilio o por las pérdidas sufridas con motivo de la explosión de un obús en
el mismo, ha sufrido extravío el comprobante de haber efectuado el pago
mencionado. Y como quiera que las obras que eran motivo de esa licencia, por
haberse empezado a últimos de junio de 1936 se encuentran sin realizar en sus
tres cuartas partes…”
Tras
un periodo en que permaneció “Cerrado por obras” reabrió sus puertas con el
nombre de Cine Condado en enero de 1976.
“Allí en las
vísperas de un 1º de Mayo del año 72 o 73, dimos un mitin en el descanso de la
sesión continua porque habían asesinado a un obrero de la construcción en San
Adrián del Besós, en una manifestación. Por aquel entonces se acababa de
indultar a los del escándalo MATESA y ligué las dos cosas. Entonces había
sesión continua en los cines y descanso. Elegimos el Montija porque no había
que cruzar el patio de butacas para salir. Fue organizado por las Juventudes
Comunistas.”
Miguel Vázquez
Recuerdo los cines
que había, a los que íbamos todas las semanas. El que más recuerdos me trae era
el Montija, también conocido como el “Palacio de las pipas”. En mi casa siempre
se hablaba de él. No era como el Metropolitano donde ponían películas más de
estreno, más recientes. El Montija tenía una cultura más de lo que era el
barrio-barrio, un barrio de gente trabajadora que eran los que vivíamos en
Cuatro Caminos.
El cine era un
cine mediano, no era muy grande y yo siempre recuerdo que a mitad de la sesión
a lo mejor se encendían las luces y nadie explicaba por qué.
Al cabo de muchos
años lo sigo recordando como un sitio al que podíamos ir, un sitio cercano,
enfrente del Mercado Maravillas. Los recuerdos son entrañables.”
Mari Prado de la Mata
“El Montija era un
cine muy oscuro, una tentación para hacer manitas”.
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